ENIGMA HISTÓRICO: ¿ESCRIBIÓ PERÓN LA CARTA AL CHE GUEVARA?

POR MATÍAS ESCOT. Existe una duda histórica acerca de la Carta escrita por Juan Domingo Perón a Ernesto Guevara. ¿La escribió realmente el general o fue la izquierda peronista?.

El 9 de octubre de 1967, la noticia de la caída en combate de Ernesto “Che” Guevara en la higuera, Bolivia, conmocionó al escenario político internacional. En la Argentina de la época, un movimiento popular mayoritario proscripto y sumergido en la clandestinidad observaba los acontecimientos desde la distancia. Pocos días después, el 24 de octubre de 1967, comenzó a circular desde Madrid una carta enviada a las redacciones de los principales diarios del mundo. Llevaba un sello inconfundible y la firma del líder exiliado: Juan Domingo Perón.

El documento impactó por la contundencia de su mensaje y la calidez con la que el referente del movimiento nacional y popular reivindicaba a la figura clave de la revolución latinoamericana.

El contenido de la carta: Lectura, contexto y estrategia política

El texto firmado por Perón no escatimaba en elogios hacia el comandante caído:

“Su muerte me desgarra el alma porque era uno de los nuestros, quizás el mejor: un ejemplo de conducta, desprendimiento, espíritu de sacrificio, renunciamiento.”

El escrito no solo rendía homenaje a la entrega heroica de Guevara, sino que desmontaba activamente los intentos de la prensa continental por presentarlo como un enemigo irreconciliable del peronismo. El texto hacía memoria sobre el año 1954, recordando las instrucciones dadas a la cancillería argentina para resguardar la vida del joven Guevara tras la intervención estadounidense en la Guatemala de Jacobo Arbenz.

A su vez, la carta articulaba una crítica directa hacia las oligarquías locales y la estructura del imperialismo, cuestionando al mismo tiempo la postura del Partido Comunista Argentino por “marchar a contramano del proceso histórico nacional”.

Juan Domingo Perón y el Che Guevara. Nunca se conocieron, ambos terminaron siendo mitos.

En sus pasajes más incisivos, el documento abría de par en par las puertas a la vía armada como horizonte de transformación:

“Es necesario entrar a la acción revolucionaria, con base organizativa, con un programa estratégico y tácticas que hagan viable la concreción de la revolución.”

Visto en perspectiva histórica, este pasaje funcionó como un claro guiño ideológico hacia la incipiente izquierda peronista y los sectores de la Juventud Peronista. En el análisis doctrinario, Perón parecía recostarse tácticamente sobre una salida de liberación nacional y social que intelectuales como Carlos Hernández Arregui o Jorge Abelardo Ramos conceptualizarían más tarde.

La duda historiográfica: ¿Autoría real de Juan Perón, o carta apócrifa?

A pesar del impacto que tuvo el pronunciamiento en la juventud militante de los años 60 y 70, sobre el origen de la carta pesa un interrogante historiográfico fundamental: ¿Fue escrita por el puño y la letra de Perón, o se trató de un texto apócrifo redactado en Buenos Aires?

La hipótesis de la autoría de Alicia Eguren y la APR

Décadas después del hecho, surgieron testimonios directos que ponen en duda la redacción del líder justicialista. Según relató el abogado, periodista y exmilitante de Acción Peronista Revolucionaria (APR) Manuel Justo Gaggero, Perón no redactó la carta ni participó de su concepción original:

“La Carta por la muerte del Che no la escribió Perón. Es más, Perón se enteró de ‘su’ carta cuando se publicó. No sabía nada. Ese texto lo escribió Alicia Eguren en Buenos Aires, después de consultar con su marido, John William Cooke, y un grupo de compañeros que estuvimos de acuerdo en darla a conocer como si fuera de Perón”, dijo el militante de APR.

Alicia Eguren, compañera de vida de John William Cooke, probable escritora de la carta al Che Guevara, sufrió la detención-desaparición de la última dictadura cívico-militar, en enero de 1977.

De acuerdo con esta versión, la plana mayor del Peronismo Revolucionario —integrada por figuras clave como John William Cooke, Alicia Eguren, Ricardo Obregón Cano, Gustavo Roca y el propio Gaggero— consideró vital que “el Viejo” brindara una señal clara que acercara a las bases trabajadoras a la figura revolucionaria del Che.

Sabedores de la elasticidad pragmática de Perón en el exilio y de su estrategia pendular para mantener unido al movimiento, apostaron a que el General no desmentiría el escrito una vez lanzado a la luz pública.

Un dilema que aún persiste

La carta del 24 de octubre de 1967 condensa una tensión central de la historiografía del peronismo:

–La coincidencia del discurso político: El tono del escrito se emparentaba con la prosa pragmática de Perón durante su exilio en Puerta de Hierro. Si bien contenía formulaciones conceptuales más afines a la izquierda marxista o al peronismo revolucionario de Cooke que a la ortodoxia clásica, Perón jamás desautorizó públicamente el documento.

–El pragmatismo del líder: Ya fuera redactada directamente por él o ideada por el grupo de Eguren y Cooke como una audaz operación de prensa militante, la carta operó como un hecho político real. Integró la figura del Che al panteón del movimiento nacional y dio cobertura ideológica a toda una generación que asumiría la consigna del retorno de Perón asociada a la liberación nacional.

¿Obra directa de Juan Domingo Perón o genialidad táctica de la vanguardia revolucionaria peronista?

La duda historiográfica persiste, pero el valor simbólico de la carta sigue marcando uno de los hitos más intensos del cruce entre el peronismo y la gesta del Che Guevara en América Latina.

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